Semana Santa en Zamora, romanticismo y religión

Semana Santa en Zamora
Procesión del Cristo de la Luz
Historia, arte y tradición distinguen la Semana Santa zamorana ¡Conócela!

La Semana Santa es una de las épocas más esperadas por la gente, no sólo por los días de vacaciones que nos regala, sino por el simbolismo que la caracteriza. Seas creyente o no, las distintas actividades que realizan iglesias, cofradías o cualquier otra organización religiosa despiertan el interés y capturan la atención de quien las vea.

Uno de los lugares de España donde la Semana Santa se vive de forma especial, es Zamora. Ubicada entre el centro y el noroeste de la península ibérica, en la comunidad autónoma de Castilla y León y cerca de la frontera con Portugal, Zamora encanta por su romanticismo y gran valor cultural.

De Zamora podríamos decir muchas cosas. Como que, por ejemplo, tiene calificación de Conjunto Histórico Artístico desde 1973 gracias a su conglomerado de edificios románicos formado por los 23 templos del término municipal y las 14 iglesias del casco histórico. Esto la convierte en la ciudad de mayor número y calidad de templos de este estilo de Europa. Y su Semana Santa es una de las más bonitas de España.

Imperdibles en la Semana Santa zamorana

A lo largo de diez días Zamora vive sin interrupción procesiones de toda clase. Están las más festivas como la de la Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén y la de la Santísima Resurrección. Otras más solemnes como la de la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras y la del Santo Entierro. Y claro, los tétricos desfiles de los Capas Pardas, el Jesús Yacente o el Vulgo Congregación, organizadas a altas horas de la noche. Para muchos son las más impactantes y debes incluirlas en la lista de imperdibles.

Las procesiones de las Capas Pardas, Jesús Yacente arrancan con el canto de un miserere en la Plaza de Viriato en torno a las dos de la madrugada. La de Jesús Nazareno, cuyo tiro de salida se da a las cinco de la mañana del Jueves Santo, saca a la calle más de diez pasos. Con igual despliegue escultórico histórico están las de Vera Cruz y el Santo Entierro, que constituyen una experiencia única para el espectador.

Y ya que Zamora es la reina europea del románico, el visitante no puede terminar la Semana Santa sin contemplar la Catedral, mezcla del estilo alto-medieval y barroco, con un singular cimborrio. Ni del castillo que está a uno de sus lados, junto al río con su Puente Viejo.

Tampoco dejes de visitar las cuatro o cinco iglesias antiquísimas diseminadas a lo largo del precioso paseo de Santa Clara. Una experiencia maravillosa, especialmente para los amantes del arte, la cultura y la historia.

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